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Vacaciones…. sin hijos

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Para nadie es un secreto que las vacaciones en familia pueden resultar muyyy agotadoras. 

Tampoco es un secreto que la llegada de los hijos transforma todo! En especial la relación de pareja. En algunos aspectos positivamente pero en otros negativamente y es ahí donde debemos trabajar. Por eso creo que es justo y necesario tener un tiempo de descanso solos.

Desde que nació nuestra primera hija, hemos sacado este tiempo una vez al año. La primera vez fue hace 5 años cuando mi hija tenia 1 año. Duramos 3 días fuera. Recuerdo lo duro que fue separarme de ella. Creo que nunca había sentido tanta ansiedad. Anhelaba tanto un descansito pero no podía parar de pensar en cómo estaría. Si comía bien? Si dormía? Si esto? Si aquello? Si sufría por mi ausencia? … para ser honesta no disfrute mucho esa salida. Jamás imaginé que separarme de mis hijas iba a ser tan difícil. Aún queriendo mucho salir y descansar de mi rutina de mamá. Qué contradicción!

Desde entonces cada salida ha sido diferente. Ha sido un proceso lento de desprendimiento, de soltar y confiar. Sin embargo, solo hasta el año pasado sentí que logré desconectarme de la casa, sin culpa y sin tanta necesidad de “controlar” todo a la distancia. Ellas siempre quedaron en las mejores manos, pero era más un proceso mío de entender que esto no solo era saludable para nosotros (mi esposo y yo) sino que era muy enriquecedor para ellas. 

En este camino de la paternidad, NADIE tiene idea de cómo va ser hasta que tiene su hijo en brazos. Por más planeación que se haga la vida generalmente nos sorprende porque muchas de las cosas que juramos no hacer, son las primeras que hacemos. En mi caso siempre tuve dificultad en delegar las tareas y como mamá me estrelle con esa misma dificultad pero magnificada a la 10ma potencia. Entonces a parte de tener que lidiar con un montón de cosas con las que no contábamos, tenemos que educar, tenemos que administrar una casa, trabajar, etc etc y se nos olvida que también somos mujeres, esposas y cuando nos damos cuenta, somos dos extraños compartiendo un lugar donde el único tema en común son los hijos y la casa. 

Me parece siempre saludable evaluar cómo esta la relación. A veces hay tanta frustración y heridas de parte y parte que inconscientemente utilizamos los hijos y las ocupaciones para evitarnos y así continuar como si nada. No es mejor así duela, sentarse, hablar y sacar eso que hace daño?  Sacar un tiempo solos ayuda a reencontrarse y darse cuenta que fue lo que los unió y porque están dónde están. 

Por más cosas que tengamos que hacer, por más difícil que sea la logística, el que quiere puede. No tiene que ser un largo viaje, a veces solo unas cuentas horas alejados de todo ayudan y enriquecen mucho la relación. 

“El matrimonio debe combatir sin tregua un monstruo que todo lo devora: la costumbre” …. y la falta de tiempo.

20 Enero 2019


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