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Madres e hijas

Publicado por admin en

Para nadie es un secreto que la relación Madre e Hija está llena de carga emocional y en algunos casos tensiones. En nuestra posición de hijas es muy fácil reclamar y juzgar a nuestra madre por lo que hizo o lo que no hizo. Y en la posición de madres también es fácil juzgar a nuestros hij@s por sus decisiones y porque no “cumplen” con nuestras expectativas.

Aclarando como he dicho en algunos posts: nuestros hijos no vienen a este mundo a cumplir nuestras expectativas ni a ser una prolongación de nuestros sueños, creencias y deseos. Ellos vienen a vivir sus vidas de la forma que ellos decidan.

Desafortunadamente esto es difícil de entender para ambas partes y esta es la raíz de muchas guerras y dolores. Muchas veces estas diferencias entre madres e hijas se acentúan o se hacen visibles cuando las hijas son madres. Es en ese momento cuando empezamos a recorrer ese camino de cuidar y educar un ser que empezamos a ver los huecos y carencias que tenemos y nos damos cuenta de lo que significa ser mamás. Es difícil dar a nuestros hijos lo que no recibimos.

En mi caso, desde que mis hijas llegaron a mi vida ha sido un proceso de ver mis heridas, mis carencias y mis dolores. Nuestra primera reacción siempre es reclamar o buscar un culpable, en este caso mamá. No sé si les pasa, pero mi hija menor todo lo que le pasa malo me dice: es tu culpa mamá! Así yo no tenga nada que ver. Pero desde ahí ya se ve esta dinámica. 

Crecemos y nuestra niña interior herida continua reclamando por lo que no le dieron. Nos resentimos y la relación con mamá se hace más difícil. Algunas veces al punto de distanciarse y no hablarse porque hablar es imposible, convivir es doloroso y solo hay cruce de reclamos y críticas.

Esto nos lleva a hacernos promesas como:  “jamás seré iguale a mi mamá” “Jamás le haré a mis hijos lo que me hicieron a mí”,”jamás abandonaré a mis hijos”, ”jamás les pegaré”,  “jamás esto o aquello”. Sin embargo en esa larga lista de promesas terminamos haciendo lo mismo que ellas o todo lo opuesto con tal de no repetir su modelo, alejándonos de quien realmente somos como mujeres y mamás.

En este deseo insano de “NO querer ser igual a nuestra madre” empezamos a creernos mejores y superiores porque «nosotras SI lo estamos haciendo bien”. Con este auto-engaño lo único que logramos es dar vueltas en una dinámica conflictiva que nos hiere y aleja de poder dar a nuestros hij@s lo que sí tenemos para ofrecerles.

Como salir de esta dinámica?

  1. Ten la honestidad de reconocerte a tí misma que así no lo manifiestes tienes reclamos, rabias o dolores hacia tu madre.
  2. Date cuenta que quien esta sedienta de amor, atención, reconocimiento es tu niña interior y por eso esta resentida y dolida.
  3. Desde la adulta que eres hazte cargo de tu niña interior. Ámate, valórate, date el reconocimiento y atención que necesitas. No esperes que sean otros que llenen esos vacíos.
  4. Reconoce que NO eres mejor que tu mamá. Ella hizo lo mejor que pudo con lo que tenia, así como lo estas haciendo tu. No los estás haciendo mejor, lo estás haciendo diferente.
  5. Acepta a tu mamá como es, no gastes más energía tratando de cambiarla o cambiar la historia de ustedes. En la medida que la aceptas o rechazas, estás aceptando o rechazando una parte de ti.
  6. Agradécele por darte la vida. Si no fuera por ella, no estarías aquí.
  7. Vive y recibe lo mucho o poco que tu madre tenga para darte. Y empieza a dar a tus hij@s lo que tienes y lo que sí ERES.

Este es un proceso que lleva tiempo. Para algunas será más fácil que para otras, dependiendo de la historia de cada una. Algunas podrán hacerlo solas, otras necesitarán algún tipo de ayuda. Sin embargo vale la pena estar en paz con nuestras madres, por nosotras y por nuestr@s hijos. «La madre representa la vida, si yo no estoy en paz con mi madre estaré en guerra con mi vida».

Después de un trabajo interno mio puedo decirles que hoy me siento en paz con mi mamá. Fue un proceso de subidas y bajadas pero valió la pena trabajar en sanar este vínculo. En caso de que quieras trabajar este tema, puedo asesorarte o acompañarte dependiendo de tu necesidad.

Les comparto una carta de HIJA A MADRE que me envió una amiga que encontró en la red y se la mandé a mi mamá cuando estuve lista para hacerlo. Espero les sirva si están con el deseo de sanar este vínculo tan importante.

«DE HIJA A MADRE
Madre, necesito sanar contigo para poder vivir mi propia vida en armonía. Eres el canal que elegí para vivir esta experiencia física. Te escogí porque eras perfecta para mí. Gracias Mamá, lo hiciste estupendo.
Mi niña herida ha estado muy resentida contigo durante todos estos años. Te cerré mi corazón desde hace mucho. Pero eso me ha mantenido atada al dolor, a un dolor que ya no quiero en mi corazón.
No soy tu víctima por que sé que hiciste lo mejor que podías con lo que tenías y sabías. Ahora estoy libre para crecer, evolucionar y reconciliarme contigo y conmigo misma. Reconozco a la niña herida que hay en mí y aprendo a darle todo el amor y aceptación que no recibió de la forma que ella esperaba.
Me alejé de ti creyendo que con eso iba a evitar el dolor, pero el dolor de no sentirme amada tal y como soy, de no sentirme suficiente; me ha hecho ir por el mundo buscando un Amor y aprobación que nadie podrá nunca darme y ello me ha hecho sufrir mucho. Lo reconozco.
He vivido demandando amor constantemente a través de “ser buena”, “ponerme hasta el final”, “dar de más”,…buscar aprobación, permitir abusos, querer permanecer, lograr reconocimiento profesional, sufrir por lo que los demás digan o piensen de mí, etc.
Hoy estoy decidida a consolar y sanar a mi niña herida. Necesito reconectarme contigo porque a través de ti es que me reconecto con la vida y con toda mi fuerza interior.
Pido al gran Espíritu poder ver a la mujer que eres sin juicios, poder ver todas tus decisiones sin juicios y poder aceptarte tal y como eres sin que me duela. En la medida que te acepto, me reconcilio conmigo misma, porque tú eres la semilla de donde parto y la que me permite desplegar todo mi potencial.
‘Mamá tu y yo somos una” ‘Mamá tu y yo somos una” ‘Mamá tu y yo somos una”.
Yo no soy más grande que tú, no debo sentenciarte. Tú eres el mar y yo el río que nace de ti.
La vida y la madre son más grande que uno y ante ello sólo queda aceptar y rendirse con la mejor disposición. Y así lo hago ahora.
Esto es un trabajo interno en el cual cada día te acepto en mi corazón con todos tus defectos y virtudes. Sin expectativas, sin esperar que tú cambies, ni que lo veas, ni me lo reconozcas. Lo hago por mí y por toda mi descendencia.
con todas las circunstancias que has elegido en tu vida.Te honro y te respeto tal y como eres. Gracias por darme la vida. Honro tu vida tal y como ha sido. Honro mi vida tal y como es. No me quedo atascada en resolver tus problemas, te dejo con tu propias cargas porque sé quetú puedes
Me libero de todas las cargas tuyas que no me corresponden y quedo liberada para enfocarme en mi vida, en mis proyectos, en mis anhelos. Veo más allá, mi niña interior empieza a calmarse, ya no estoy sedienta de amor, cariño, reconocimiento, aprobación y atención.
Desarrollo mi amor responsable y mi corazón se llena de júbilo.
Sano cuando dejo de querer cambiarte. Mi energía ya no está en eso, estoy enfocada en vivir mi vida. La vida que me pertenece.
Puedo alejarte de mi vida, pero no de mi corazón. La madre y la vida van unidas, no existen la una sin la otra, tomar a la madre es tomar a la vida sin juicios y sin tapujos, es un Sí a la vida, es un Sí al cuidado, a la nutrición, ternura, amabilidad ; es un Sí hacia un amor más grande por mí misma.
Te prometo que voy a ser una persona feliz; que voy a Amarme más que a nada en este mundo y voy a disfrutar mi vida al máximo. Que siempre voy a rodearme de personas que me amen, me respeten, me valoren y me den mi lugar. Que creeré en mí y seré consciente de lo hermosa, talentosa y maravillosa que soy. Que voy a hacer mis sueños realidad desde mi más grande gozo, libertad , pasión y aprecio. Que viviré en abundancia, conectada con mi guía interior, tomando las mejores decisiones para mí.
Tomo la vida. Te honro y te bendigo madre. Tú eres la grande y y soy la pequeña. Te pido permiso para hacerlo diferente. Estoy lista para cambiar la historia de todo nuestro linaje y descendencia.
Madre me siento feliz de ser quien soy, me amo con todo mi corazón y disfruto inmensamente estar viva. Gracias por traerme a este mundo.»

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